domingo, 26 de abril de 2015

En qué se parece (a veces) un CEO a una niña de siete años

- ¡Mentir es malo! Es increíble pero tengo que explicar a mi CEO lo mismo que a mi hija de siete años: la diferencia es que mi hija lo entiende mucho mejor...

Director de comunicación de una multinacional española que en la primera década de este siglo vivió su momento de gloria, mi amigo expresaba algo que sucede con cierta frecuencia y que, hasta cierto punto, es un acto reflejo en muchos CEO: cuando las cosas no les favorecen ocultan información a los periodistas o les mienten. 
Modelo de información entre el dircom y el periodista.
Mi amigo trataba de explicarle que mentir no es bueno, que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, que a la larga los periodistas no se fiarán de él, y que se tarda años en construir una buena reputación y se destruye en cinco minutos.

Cuesta admitir que a estas alturas haya que seguir hablando de este tema, pero creo que mi amigo podría convencer a su CEO de que merece la pena ser facilitadores de información con los medios de comunicación o con un periodista con estos argumentos:

1. Reducir el impacto negativo
En los momentos negativos merece la pena estar disponible para intentar contextualizar y suavizar la información que el periodista publique sobre la empresa (al menos ofreceremos nuestro punto de vista). Si no lo hago, el periodista se sentirá legitimado para publicar toda la información negativa que tenga sobre nosotros, con el terrible añadido de que "la empresa x no ha querido contestar a este periódico".

2. Encauzar la reacción de nuestros públicos
Si estamos disponibles podremos saber con más precisión de qué información dispone el periodista y podremos preparar a nuestros públicos (interno, stakeholders, etc.), con material informativo complementario o que contextualice lo que van a ver en los medios de comunicación; podremos preparar un buen comunicado de prensa, o difundir argumentos favorables en la página web corporativa y en las redes sociales.

3. Credibilidad en el medio y largo plazo
Si estamos abiertos a los requerimientos del periodista en los momentos malos, nos ganaremos su credibilidad y el periodista confiará en nosotros, también cuando queramos publicar información positiva sobre nuestra empresa. 



El final de la conversación con mi amigo me dejó un poco desanimado. Llevaba con estas peleas tanto tiempo que casi había claudicado.

Al colgar el teléfono, recordé esos dos principios tan necesarios en nuestro trabajo de la comunicación corporativa; "Piensa siempre como periodista, actúa como Dircom y lee con los ojos del público" y "Calla lo que no puedes contar, pero nunca mientas".

Me tienes en Twitter para lo que quieras @rmaragu

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