viernes, 4 de abril de 2014

La fábula de la niña pringada o lo que una agencia puede hacer por un cliente pequeño

No siempre llegan clientes famosos a las agencias. En muchas ocasiones toca sacar adelante a clientes sin glamour, a los que podríamos denominar los “pringados”* de la clase.

Imaginaos la escena que servirá para ilustrar cómo hacer un plan relaciones públicas en redes sociales. La madre de una niña “pringada” pide a otra madre del colegio que su hija “encantadora”, introduzca a la suya en el grupo de amigas. La madre de la niña “encantadora” le contesta que “por supuesto”, y en la cena le plantea el reto a su hija, que le mira horrorizada y exclama: ¡¡Pero si fulanita es una PRINGADA!!

Ayudemos a la madre en apuros: hay empresas o instituciones que, o no proyectan ninguna imagen, o lo que percibe la gente está muy lejos de lo que desearían. ¿Cómo empezamos?

Forrest Gump, prototipo de "pringado", corre perseguido por otros niños.

Sácale brillo
Pongamos que Sandra -la niña “pringada”- no tiene especiales dotes comunicativas: no es atractiva, es tímida y las pocas veces que abre la boca es para decir algo inoportuno.

a) Debemos centrar los primeros esfuerzos en que Sandra deje el chándal y las gafas anticuadas, y se ponga lentillas y unos vaqueros: esto es rediseñar su perfil en redes sociales de acuerdo con el carácter que deseamos proyectar, sin pasarnos de la raya (tiene que ser verosímil).

b) Después tenemos que conseguir que hable con el lenguaje de los demás, que no utilice términos incomprensibles propios de una jerga introvertida. El esfuerzo de un buen copy no es sólo plasmar en frases comprensibles la madeja de una empresa, sino que comienza un proceso de educación para que esa compañía asuma que tiene que hacerse entender, de forma sencilla y clara.

Elige y marca la diferencia
Seguro que Sandra tiene, como toda las personas, alguna cualidad: pongamos que juega bien el baloncesto. Elena -la niña “encantadora”-, una vez que Sandra viste y habla mejor puede proponer a su grupo de amigas invitarle a jugar un partido en el descanso del colegio.

Si Elena además de encantadora es lista, antes contará personalmente a varias chicas del grupo que “Sandra ha cambiado en estas semanas”, y que “ahora parece distinta, como normal”. Esto es el trato habitual de una agencia con comunicadores influyentes o prescriptores –bloggers, tuiteros, youtubers, o lo que sean-.

Llegamos al momento crucial: el partido de baloncesto. Porque es el momento en que el público le da una oportunidad a Sandra y no puede fallar: el producto o servicio tiene que asombrar: por su calidad o por la atención al cliente, por su amabilidad o su precio… En definitiva, porque tiene algo de lo que carecen los demás, o lo muestra de manera diferente.

Su insólito caso atrajo el interés de los periodistas

Cuenta con el tiempo
Y una agencia tiene que asegurar en el plan de relaciones públicas que esa empresa lo va a hacer de la mejor manera posible, porque no hay nada peor que vender "humo". Y, para conseguirlo, el éxito depende de las horas que Elena haya pasado con Sara:

a) horas de escucha para comprenderla:

b) horas de observación para ser capaz de detectar sus virtudes ocultas o capacidades sin explotar; y,

c) muchos ratos para explicarle cómo debe actuar, según las "leyes" de las redes sociales; siendo ella misma pero buscando mostrar lo que le diferencia del resto.

Porque hay empresas que son auténticos “patitos feos”, pero por desconocimiento o por chulería pretenden en dos semanas abrir una cuenta en Twitter y convertirse en Trending Topic…, y eso no sucede ni en las películas de Disney, y menos abrasando con miles de tuits diarios.

La bondad y la constancia de Forrest acabarán conquistando a Jenny.

En caso de no estar seguros es mejor no intentarlo: porque fracasará esa empresa… y se resentirá el prestigio de la agencia. Es necesario asegurar los procesos de venta de la empresa sean acordes con la imagen que proyectamos, porque lo peor que puede suceder es que no cumplamos las expectativas de los comunicadores influyentes y del público, hartos de escuchar cuentos de Pedro y el lobo.

* “Pringado”: Es una persona que no posee de forma natural ciertos “dones” necesarios para triunfar en el mundo actual tal y como lo hemos construido;  véase belleza, físico, fuerza, fama, riqueza, talento, decisión, seguridad, etc. Realmente ser un pringado no es nada malo: por norma general tienen muchas cosas de las que carecen los otros..., pero los demás no las valoran. (La definición no es mía. La copie de un blog dedicado a ellos)

Y de regalo... todos los tópicos que pueden incluirse en un vídeo corporativo.