domingo, 29 de septiembre de 2013

Consejos muy prácticos (y sencillos) para hablar en público

El miércoles estuve con Rafa Guijarro. Fue mi director en la revista Nuestro Tiempo, de la Facultad de Comunicación. Me dijo que se había leído el post Cómo hablar bien en público... con mucho esfuerzo, y que me tenía que dejar de tanta "literatura", que lo único que sirve es grabarte alguna intervención y después pasar vergüenza comprobando lo mal que uno habla, los tics y las muletillas que pueblan tu discurso, etc. 

No me sentía con fuerzas de bajar al terreno, pero aunque han pasado muchos años, tenía que hacer caso a Rafa. Y, con una agradable sensación de haber encontrado el atajo adecuado, leí en en el XL Semanal ¡Socorro! ¡Tengo que hablar en público!, de Julián Díez. De ahí he sacado los recuadros de este post y los párrafos que vienen a continuación (espero que así Rafa se ).

Claves para hablar en público
Claves para hablar en público
-UN BUEN COMIENZO: El primer recurso fundamental es arrancar con buen pie, tener muy rodados los primeros minutos para cobrar confianza y entrar en calor. Jeremey Donovan recomienda un guion estricto para el comienzo y propone tres tipos de arranques: una vivencia personal, una afirmación asombrosa o una pregunta que requiere imperativamente respuesta. Siempre con una primera mención al mensaje clave de la ponencia.

-UN ERROR NO IMPORTA: ¿Rectificar, y por tanto reconocer la equivocación, o seguir adelante? Los expertos coinciden: no es lo mismo un error puntual en un dato que una omisión. En el primer caso, según Natalia Gómez del Pozuelo, «es preferible admitirlo para no dar la sensación de que se está equivocado. Algo natural, un 'disculpen ustedes', y seguir adelante». Otra cosa es una muletilla repetida, que debe eludirse en lo sucesivo, sin reconocer su uso. Tampoco es bueno disimular con comentarios campechanos del tipo «me he hecho un lío, pero ya lo resuelvo».

-LOS BLOQUEOS: Ante la posibilidad de que surjan, José María Buceta insiste en ser previsores. «Ayuda que la intervención no esté aprendida de memoria, sino con un guion flexible que permita en caso de duda seguir adelante». Si el problema se produce en cualquier caso, «hay que tomar un pequeño respiro para beber agua y, mientras tanto, recuperar la última idea que se recuerde y continuar a partir de ahí; o dar por terminado ese tema y saltar al siguiente; o tener preparado algo específico como escapatoria».

- MENSAJE CLARO: El mensaje que se va a transmitir debe estar clarísimo para el conferenciante y debe dejarlo claro para quienes escuchan. Donovan insiste en que para las charlas de TED recomiendan que cada conferenciante tenga claro «un lema inolvidable, que se repita al menos tres veces».

-LA FUERZA DE LA MIRADA: El orador que mira al suelo o al techo queda en evidencia. ¿Dónde dirigir la vista? Jeremey Donovan aconseja dividir al auditorio en parcelas e ir alternando la mirada durante un minuto a cada una de ellas. Buceta señala como un error la recomendación habitual de buscar «caras amigas» para afirmarse: «El truco puede calmar la ansiedad, pero al final supone ignorar a los otros. Un error». Otro frecuente en presentaciones de trabajo es la de centrarse en el jefe. Gómez del Pozuelo incide en que «de ese modo los demás se irán mentalmente del discurso, y el propio jefe terminará por asimilar las manifestaciones de impaciencia de los que lo rodean».

-AÑADA ALGO DE 'PIMIENTA: 'La tradición estadounidense de la exposición en público que refinan las conferencias TED utiliza de forma continua el humor, de un modo que puede resultar chocante para el profesional español. Sin embargo, Natalia Gómez del Pozuelo invita a terminar con los prejuicios: «Al final, lo que se valora son los resultados. Si un jefe piensa que su subordinado se pasó tal vez un poquito de atrevido, lo olvidará tan pronto como vea que su intervención ha convencido a los clientes o a los compañeros». 

Día D: todo bajo control
Día D: Todo, bajo control
¿Qué hacer en el propio día de la exposición?
Los expertos coinciden en una serie de normas básicas para que no haya un detalle de última hora que distraiga al ponente:
-Tomar alimentos de fácil digestión. Transmitir buena imagen sin usar prendas incómodas. Las corbatas no ayudan si asfixian.
-Llegar con tiempo al local para familiarizarnos con él. Comprobar los micros, la buena sonoridad, la disposición del público.
-Unos ejercicios de respiración pueden resultar de ayuda si estamos habituados a ellos.
-Con frecuencia resulta positivo charlar unos instantes con los oyentes que hayan llegado en primer lugar. Ver que efectivamente se interesan por lo que tenemos que decir ayudará a humanizarlos.
-Tener a mano agua y emplearla puntualmente no solo para mejorar la voz, sino para hacer pausas.
-Leer no es conveniente, pero tener a mano notas para casos de emergencia puede brindarnos seguridad.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cómo hablar bien en público... con mucho esfuerzo

"La idea que no trata de convertirse en palabra es una mala idea, y la palabra que no trata de convertirse en acción es una mala palabra". La cita es del genial escritor y polemista inglés, Gilbert Keith Chesterton. 

Hace unas semanas escribí dos post, para ilustrar una presentación, titulados Cómo sobrevivir a un debate o a una entrevista (I)Cómo sobrevivir a un debate o a una entrevista (y II). Procuré detallar cómo hay que preparar una intervención más o menos polémica, o al menos dialéctica; cómo armar el mensaje con argumentos e historias, con acierto y credibilidad.

Ahora, en "Hablar bien en público... con mucho esfuerzo", quisiera detallar los pasos fundamentales para elaborar un discurso o una exposición.


1. "Implícate en el discurso totalmente"
Nada peor que hablar como un "mandado". Ante tantas voces y reclamos la tuya debe sonar auténtica y genuina, y, para eso debes comunicar con inteligencia, con un objetivo claro y transmitiendo pasión. Antes de comenzar cualquier exposición, a pesar de la cantidad de veces que me he tenido que enfrentar a públicos numerosos, me sigo poniendo nervioso. Y... eso es bueno, porque me activa y me obliga a comenzar con más determinación. Por cierto, no te preocupe quedarte sin saliva o notar que te falta el aire. ¡No pasa nada! Respira hondo, bebe un poco de agua y lánzate.

2. "Antes de todo… Tres preguntas que debes resolver"
Cuando preguntas a alguien en qué trabaja y tarda más de 30 segundos desconfías de él, ¿verdad? Pues de igual manera tú tienes que saber qué quieres decir a la gente que te va a escuchar, y tienes que poder hacerlo en una frase. Si no no te entenderán.

Pero no se dicen las cosas de igual manera a un amigo que a un desconocido. De ahí que sea vital tener una radiografía de la gente que te va a escuchar: quiénes son, qué interés tienen en ti, etc. Así tendrás tacto, hablaras a su nivel, y te comprenderán mejor.

Si sabes qué tienes qué decir y cómo es la gente que te escucha es sencillo elegir la manera de hacerlo: no cuentas las cosas de igual forma a niños que a adultos: servirá para definir el estilo, el material que usarás, el tiempo que dedicarás al discurso, etc.

En caso de que definas correctamente los tres pasos previos, sólo tienes que fijar tus objetivos -no los ideales, sino los que se pueden alcanzar con las circunstancias que tendrás-; los objetivos te obligarán a limitar los contenidos al mínimo imprescindible para no aburrir (uno de los errores imperdonables y que tira por la borda el discurso más trabajado del mundo); y con el material que utilices sólo te queda fijar el tiempo que vas a emplear (¡no lo superes nunca!).

3. "La clave de cualquier discurso es..."
Foto: Rafa Martín Aguado
Lo creo firmemente y es muy sencillo de entender por cualquiera: si te aborda una persona para hablarte de algo que no te interesa, no le escuchas y sólo piensas en la forma de despacharla. La clave de un discurso es tratar el tema que preocupa a la gente, o de una forma que conecte con su forma de ver el mundo (framing). Cuenta historias, metáforas y ejemplos con los que se identifique la gente.

"... Para llegar juntos al objetivo".
Si andas lo suficiente como para llegar al punto en el que se encuentra tu público y te aceptan como uno más o incluso te aclaman como a un líder, podrás llevarles hacia el objetivo que te has propuesto. Y es que en la actualidad no funcionan las órdenes, ni la credibilidad o autoridad deviene por tu título o tu ascendencia.  

4. "Tres partes del discurso" y otras cuestiones del discurso.
- ¿Por qué te van a hacer caso y van a regalarte su tiempo? Al comenzar cualquier exposición es imprescindible presentarse y "hacerse el interesante", decir qué vas a contar durante ese tiempo y plantearles quizá el objetivo o el reto que te has propuesto para esa ocasión.

- El 80% del tiempo se dedica al cuerpo del discurso, en el que de forma sencilla ordenada transmites los mensajes que has pensado. Sugiero leer Cómo sobrevivir a un debate o a una entrevista (y II) donde detallo cómo hacerlo.

- En la conclusión (cuidado con los "y para terminar" de 20 minutos...) se debe resumir los puntos esenciales del discurso, despedirse y agradecer la paciencia del público además de dar paso a sus preguntas. 
Foto: Rafa Martín Aguado.
5. "Un esquema en tres pasos".
Sirve para completar "Antes de todo… Tres preguntas que debes resolver". El fondo -el mensaje- condiciona la forma -voz, cuerpo y actitud-: no es lo mismo un panegírico que un brindis en una celebración de un cumpleaños.

6. "¡No te compliques!"
Existe un recurso muy habitual en cursos de formación de portavoces: consiste en pedir al alumno que coja el mayor número de pelotas de tenis que le tiras simultáneamente: el más hábil consigue dos... En cambio si le vas tirando las pelotas de tenis una a una el resultado es que almacena muchas más. Eso ocurre con el discurso: las frases deben ser sencillas: sujeto, verbo y predicado... y punto. Y luego la siguiente y así las que necesites para explicar tu mensaje. Y, ojo, no más de tres mensajes en cada parte del discurso. Del famoso discurso de Churchill: "sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" sólo nos hemos quedado con "sangre, sudor y lágrimas".
Foto: Rafa Martín Aguado

7. "Aunque no quieras… ¡tu cuerpo transmite todo!"
Es la parte que más asusta a los inexpertos, y existen cursos monográficos para superar los tics, las muletillas, etc.

Contacto visual: es esencial para conectar emocionalmente con el público y para controlar las "sensaciones" de la gente que te escucha. Un error habitual consiste en mirar sólo a la persona que te infunde confianza. El resto se se queda asombrado y a él... le agobias. Barre con frecuencia todo el auditorio y procura reenganchar a la gente con una mirada adecuada al sentimiento que quieras transmitir.

Si te sientas detrás de una mesa, cruzas los brazos y miras hacia el tablero... sólo significa que tienes miedo. Para conectar realmente con el público hay que moverse un poco y de forma pausada -les descansa la mirada y a la vez les obligas a seguirte-. En este punto hay muchas reglas -posición y movimiento de las manos, cómo andar erguido, etc.- que ahora omito porque el post se alargaría innecesariamente.

Y sobre la voz... Es un aspecto complejo, aunque existen personas que lo consiguen dominar de forma natural. Es esencial vocalizar bien -y para eso se debe entrenar lo que haga falta-, y utilizar el volumen y el timbre en función del estilo y del objetivo que te hayas fijado: intimista, autoritario; convencer o abroncar, etc.

Las primeras veces que uno se enfrenta a un auditorio -una conferencia, por ejemplo-, tiene la sensación de estar hablando demasiado tiempo pero muy lentamente... cuando la realidad es que tiene al público agobiado por la velocidad de Fórmula 1 que ha imprimido. Las pausas son necesarias -y es un arte dominarlas-, para que la gente tenga tiempo de ir colocando tus mensajes en su cabeza con un cierto orden.

Ah, ¡el truco para evitar las muletillas! Muy sencillo: cuando hables "visualiza" la frase en tu imaginación y pon un punto al final. Y respira. Verás cómo no alargas la frase con los molestos "¿no?", "ehhh" y otros similares.

En este post he intentado poner negro sobre blanco mi experiencia personal, así que estaré encantado de que me sugiráis cualquier aportación. Gracias.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Un modelo sencillo para pensar las notas de prensa

A la querida "nota de prensa" se le ha dado por muerta mil veces y otras tantas nos ha sorprendido con curaciones milagrosas, y abundan los post sobre cómo redactarlas para que no acaben en la papelera de los periodistas. ¿Qué se puede añadir ante tanta "literatura"?

En las últimas semanas también hemos asistido a un debate sobre qué es "periodismo de marca" (brand journalism) y cómo afecta a la relación de las corporaciones con los medios (o más bien sin su intermediación, pues se constata que se puede llegar directamente al público objetivo). ¿Son necesarias las notas de prensa?

Necesidad de la nota de prensa, y que sea multimedia
Pienso que no hay que ser maniqueo: las empresas o instituciones deben acercarse a la gente allí donde esté. Y, hoy por hoy, tienen que ser a través de múltiples canales -directos e indirectos-, según la afinidad del público con la marca y según la credibilidad que te te otorgan. Los medios de comunicación, cuando transmiten una información corporativa, atribuyen una credibilidad determinada -cada vez menos- y llegan a un público muy numeroso -aunque decayendo-. Por eso son importantes para una corporación. 

Y, para que esto suceda, hay que jugar con las reglas de los medios de comunicación. En un post titulado ¿Por qué no se entienden los periodistas con los departamentos de comunicación? expliqué esas reglas y en otro que titulé Publicar una nota de prensa... ¿misión imposible? mostré un modelo de nota de prensa multimedia, absolutamente indispensable hoy en día. 

Un sencillo modelo para pensar las notas de prensa
Pero a veces ocurre que en los departamentos de comunicación o en las agencias no pensamos bien (yo el primero). A mí me resulta útil hacerme una serie de preguntas que me van conduciendo a soluciones diversas. 

1.  ¿Qué tengo que decir?: y lo redacto de forma sencilla y breve, con datos y argumentos.

2. ¿A quién le puede interesar? Y así decido a qué periodistas/medios/blogs envío la nota de prensa.

3. ¿Cómo lo voy a explicar mejor? De esta manera trabajo el formato: texto, audio, fotografía-dibujo-infográfico y vídeo.

4 y 5. ¿Cuándo y por qué lo leerá mejor? No sólo el periodista -hay que conocer los ritmos y tiempos de cualquier Redacción-, si no también cuándo lo recibirá mejor el público al que quiero llegar. Pienso en el momento informativo, en las preocupaciones actuales de la gente, y así decido si es conveniente enviar la nota de prensa o es preferible guardar el cartucho para otro momento.

Humanizar las notas de prensa
Recuerdo las prácticas de Redacción en la Facultad de Periodismo: las notas de prensa debían ser lo más parecido a un esqueleto... No hay que confundir la "objetividad" con la frialdad: las notas de prensa deben tener músculos y sentimientos.

Cada empresa o institución tiene su estilo, y no es lo mismo una nota de prensa de una ONG que la de una empresa de aceros. Hay otro asunto que a veces se olvida: las notas de prensa las escribe una persona para que las lea un periodista -que también es persona-. Por eso, las notas de prensa deben tener una intencionalidad: hacer pensar, emocionar, o satisfacer una curiosidad. Esta intención impregna el estilo y el formato de la nota de prensa.

Lo he escrito al final del post, pero realmente es lo primero. El objetivo de un departamento de comunicación no es "colocar" las notas de prensa, y mucho menos "engañar" al periodista. Si respetas las reglas del juego tienes que estar dispuesto a que pregunten, a que investiguen y a que... no te la publiquen.

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