miércoles, 9 de mayo de 2012

Lo que las rotondas enseñan en comunicación

Este fin de semana he vuelto a Pamplona para celebrar la primera Comunión de una sobrina. Todo el mundo conoce los sanfermines, y en las últimas décadas se ha expandido en parte por la fama de la Universidad de Navarra, donde estudié Comunicación.

En poco más de 45 minutos te plantas en San Sebastián y en un suspiro más en Francia. Y del sur de los vecinos se copió el modelo de las rotondas, como una manera de conseguir que la circulación de los vehículos fluyera mejor.

¿Y qué tienen que ver las rotondas con la conversación online de las empresas?
Pues que en ambos casos, cuando te incorporas a una rotonda y cuando comienzas a conversar con tus usuarios debes tomar algunas precauciones.
Plaza Príncipe de Viana. Flickr lejana 54


1. Antes de entrar: ceda al paso. Normalmente no sueles tener prioridad, así que te asomas y miras si hay coches, si van rápido, etc., es decir, escuchas si alguien "ahí fuera" está hablando de tus temas y con qué tono y postura lo hace.

2. Elegir el carril adecuado: en una rotonda puedes ir por el carril de la derecha -habitualmente más lento y con una salida próxima-, el central o el interior. Cualquier empresa que quiera que su voz se escuche deberá tomar una postura concreta: sumarse a una conversación ya entablada entre usuarios -y dentro de ella escuchar primero para aportar después-; o liderarla porque va a encontrar eco en la gente.

3. Las rotondas están para llegar a algún sitio... Tan absurdo es quedarse todo el día dando vueltas a una rotonda como que una empresa escuche y hable sin tener claro el objetivo. La conversación se produce porque habitualmente se quiere persuadir de algo o llegar a una postura común. Para eso habrá que planificar cuál será la calle de salida y porqué la tomarán los usuarios: si nuestra propuesta de valor les convencerá, o si les acompañamos a un lugar que nos sugieren, etc.