sábado, 25 de febrero de 2012

Un nuevo "biotipo" episcopal y El País que confunde a sus lectores

No digo nada nuevo si afirmo que la imagen que cada uno tiene de la Iglesia católica depende del "marco conceptual" previo (o "framing", es decir, el conjunto de experiencias personales, ideología, historia, cultura, etc.).
Los tópicos pueden ser injustos, pueden -y de hecho lo hacen- no matizar, pero son necesarios para poder aprehender algo desconocido y a lo que no vamos a dedicar mucho tiempo. Pero, de vez en cuando,  aparecen personajes que sacuden esos clichés, o los reenmarcan, y consiguen al menos que nos planteemos   el porqué de nuestra posición ideológica o vital.

Mons. Novell, a pesar de ser obispo de un pequeña diócesis catalana, ha sido entrevistado muchas veces, entre las que destacaría una de El País. Hace unos días, con motivo de la crisis económica, este joven obispo se bajó el sueldo un 25% -de 1.200 a 900 euros- y El Mundo se puso en contacto con él.
Además del gesto de solidaridad y los esfuerzos que ha hecho para que Cáritas diocesana ayude a los necesitados, lo que más me interesó del artículo fue que el periodista utilizó un nuevo término para enmarcarle: "Novell, un conservador creativo". Así lo explica José Manuel Vidal (las negritas son mías):

Novell pertenece a un nuevo biotipo episcopal. Les llaman los “conservadores creativos”. Su jefe de filas es el arzobispo de Nueva York y cardenal electo, Timothy Dolan, que, con un discurso jovial, humorístico y directo, acaba de encandilar a los cardenales reunidos en Roma. “La Iglesia es fundamentalmente un Sí, y nunca un No. La fe se anuncia con la sonrisa, no con el ceño fruncido" (...)
Este es el talante y el espíritu de los “conservadores creativos”. Se trata de obispos conservadores doctrinalmente, sumisos en todo a Roma, apegados a la tradición, pero sin miedo ante el mundo moderno. Se mueven como peces en el agua en el universo mediático. Y señalan, como Novell, que “la Iglesia no tiene que tener miedo de nada”. Al contrario, tiene que dar la cara y responder a todas las preguntas, porque “tiene respuesta para todo”. Las respuestas de Dios. 
Seguí leyendo con interés, y me detuve en el modo tan brillante en que Mons. Novell puso en tela de juicio  los clásicos conceptos "convervador" y "progresista":
“Si ser conservador es amar a Cristo en su Iglesia, el que más. Si ser papista significa vivir en comunión con la Iglesia, el más ultramontano. Y ortodoxo siempre, porque somos hijos de la tradición. Ahora, si querer innovar, ser capaz de dar razón de la fe hoy de un modo nuevo es ser progresista, lo soy”.
Muchas veces he pensado en la dificultad que tenemos de entender lo mismo cuando utilizamos una serie de términos: por ejemplo, el término "libertad" significa cosas bastante diferentes según la filosofía que uno tenga. Pues bien, Mons. Novell reformuló el significado más extendido de conservador, ortodoxo y progresista de tal manera que entabla una conversación desde una comprensión de los conceptos compartida con el interlocutor. 

Un ¿fallo? de El País
Acudiendo a los tópicos, se puede decir que los lectores de El País, en su mayoría, se consideran progresistas y que el concepto que tienen del Papa y la Iglesia se puede enmarcar con el término "retrógrado": las propuestas del Papa se califican de "ataques" y su carácter es "totalitario" (el framing puede ser incompleto, pero funciona así). 
La noticia, con motivo de la creación de nuevos cardenales, el reciente escándalo del Vaticanleaks, etc., se titula "Un Papa rodeado por lobos". Ya el titular resitúa al Papa: de agresor pasa a convertirse en víctima, y de paladín de la ortodoxia lo convertía en un mártir de la apertura y la transparencia. Afirmaba el periodista:  
Quizás lo único cierto es que un sector de la curia vaticana, la casta de diplomáticos pontificios, considera que el actual Papa ha ido demasiado lejos al promover la transparencia en los dineros de la Iglesia y al cortar de un tajo la permisividad con los abusos a menores. Demasiado lejos y demasiado rápido.
Creo que en este caso concreto, al no ponerse de acuerdo con los lectores sobre el significado de los términos y sin un marco compartido, el artículo de El País simplemente recoloca al Papa para golpear a los cardenales y al Vaticano. 
Los marcos conceptuales son muy rígidos pero hay gente que es capaz de cambiarlos. Personas como Jack Valero, de Catholic Voices -del que ya hablaré más adelante-, tienen iniciativas con un estilo nuevo y muy eficaz.